
ENTRE LAS BUENAS INTENCIONES Y EL SOBREDIAGNÓSTICO
agosto 25, 2026En este blog hago un recuento del discurso de cierre de la primera cohorte de psicoterapeutas integrales. No sólo se trata de un hito en el entorno colombiano, también, de una declaración de ideas y principios sobre lo que considero es hacer psicoterapia en este mundo actual, con sus retos e incertidumbres claras. Disculpas por las maneras del lenguaje hablado.
Hace más de un año comenzamos esta aventura que llamamos una Formación En Psicoterapia Integral y la verdad es que en estos días, pensando en este cierre, también me puse a pensar un poco y a recordar de dónde había salido toda esta idea un poco loca. En ese momento, recuerdo que teníamos, porque siempre hemos estado varios detrás de todo este proyecto, una necesidad de plantear ideas críticas y diferentes, casi que de oposición y disidencia de lo psicoterapéutico y de lo psicológico, un poco porque veníamos todos de diferentes historias de insatisfacción con la forma en que se hace mucha de la psicología y mucha de la psicoterapia. Ese ha sido, desde el inicio, uno de los elementos centrales y comunes que nos ha convocado siempre durante estos años en las diferentes actividades y procesos que hemos llevado, tanto para ofrecerle a las personas en general, como en este caso para la formación de psicoterapeutas u otros profesionales que acompañan a otras personas en sus procesos de desarrollo.
Lo cierto es que partimos de una base fuerte que ustedes ya saben y conocen, y creo que durante esta formación han escuchado utilizar hasta el cansancio, y es que no creemos que la psicoterapia actual necesariamente dé cuenta de lo que es un ser humano como en el presente lo concebimos y que no atiende muchas de las complejidades que ese ser humano presenta y que seguramente seguirá presentando. Es por eso por lo que necesitamos otras formas distintas de hacer psicoterapia. Creemos que las psicoterapias como las que nosotros proponemos o quisimos proponerles, y que ustedes pudieran llevar a cabo, dan cuenta real de los retos que tiene este ser humano del siglo XXI. Nosotros esperamos que ustedes contribuyan y se sigan manteniendo también en esta forma de oposición y de crítica sana.
Ya hemos visto que no es una pelea tonta que llevamos, ni una pelea rebelde infantil ni nada de esto, sino una pelea que está basada en argumentos y de alguna forma en evidencia real, no concebida desde una mirada sesgada de lo que es hacer psicoterapia. Nosotros esperamos seguir contando con ustedes desde esta oposición sana a lo que es lo psicológico y psicoterapéutico actualmente, no como una forma de destruirlo, sino seguramente como una forma de transformarlo y de integrarlo en un marco muchísimo más amplio. Esperamos que haya quedado claro que no hicimos una formación y no pretendemos tener psicoterapeutas que sean poderosos, llenos de narcisismo y ego, y que eso no nos interesa.
No somos expertos gigantes a donde acuden personas que no saben nada, sino que somos proveedores de espacios de desarrollo, de libertad, de autodescubrimiento, de transformación de la consciencia y de transformación de las personas que nos buscan. De nuevo, insisto, en un lugar donde acompañamos cercana y amorosamente. Obviamente, ustedes lo saben, tenemos todos unos juegos de poder dentro de lo que es una sesión o un acompañamiento, pero no nos interesa (y esperamos lo tengan muy claro) que se asuman como un experto más, y que sean ustedes quienes crean que saben cómo funciona una persona, porque realmente quien sabe cómo funciona es cada uno de los que nos buscan. Nuestra labor va más encaminada, en ese sentido socrático, a ayudar a parir lo que el otro es y lo que el otro quiere ser.
Por supuesto, tenemos que seguir en una posición crítica, no solamente buscando integrar, sino también, mirando cómo lo que se presenta como psicoterapia actualmente contribuye o no a que los seres humanos estemos mejor o, por el contrario, contribuye a mantener sistemas que, como nos estamos dando cuenta, están en decadencia. Desafortunadamente todos estamos metidos en esos sistemas, y durante la formación, pudimos también cuestionar hacia dónde iba existencialmente todo nuestro entorno, todas las personas jóvenes que atendemos, todas las nuevas crisis que pueden llegar y toda la transformación natural; es decir, cómo este universo está encaminado hacia algún lugar que tendremos nosotros que afrontar.
Y tenemos que preguntarnos si la forma en que se está haciendo psicoterapia en la actualidad realmente contribuye a que podamos orientar este mundo hacia un lugar mejor posible o si, al revés, contribuye a que el caos, el malestar, el odio y el daño que están tan presentes hoy en día se mantengan. Esa misión éticamente orientada también nos guía dentro de lo que hemos hecho. Sabemos que estamos en el mundo de las psicoterapias, los psicólogos y los terapeutas medidos por likes, por fama y por un montón de asuntos que antes no conocíamos. Quizá eso no necesariamente, desde nuestra mirada, esté equivocado o sea malo, pero sí lo tomamos con precaución. Les invitamos a seguir tomando con precaución cualquier cosa que simplemente por ser famosa se esté estableciendo y que no necesariamente sea la mejor posibilidad, como hemos intentado discutirlo.
En ese sentido, vuelvo a recordarles que no se les puede olvidar su propio trabajo personal. No se les puede olvidar que no son seres completos, que tenemos que seguir mirándonos, pensándonos, sintiéndonos y transformándonos, pues somos capaces de crear posibilidades existenciales mucho más amplias de las que quizás nosotros mismos creemos y nos han enseñado. Esta formación es producto de eso, de creer que se podía hacer algo así, de creer que iba a aparecer un grupo de personas interesadas en una mirada disidente. Les invito a pensar en ustedes, pero sobre todo, como se los hemos recordado todos los profesores y profesoras, a no convencerse de que ya se la saben todas, de que ya están bien o que saben todas las técnicas, sino a estar siempre en un continuo proceso de desarrollo.
Y creo que ese es uno de los legados más importantes que quisiéramos dejarles. Todo esto que les hemos enseñado y en lo que han invertido un montón de tiempo, sufrimiento, lágrimas y dolor, no deja de ser un cuento más. No sabemos si este cuento de lo que es la psicoterapia integral se transforme radicalmente en unos años o en unos meses, o si con todo lo que está pasando en el mundo pueda ser todavía más rápido. No sabemos, como mucho lo hablamos, si mañana tendremos contacto con vidas extraterrestres y toda la forma de hacer psicoterapia se nos va a colapsar y nos va a quedar tirada en el piso junto con otras de nuestras grandes instituciones.
Pero esperamos que, más allá de creer y convencerse de que esta es la verdad (que eso no nos interesa para nada), lleven en ustedes esa capacidad de ser psicoterapeutas críticos, de estarse revisando constantemente, de mirar más allá y de pensar a las personas más allá de todo lo que nos han enseñado de ellas, de la psicopatología clásica y de todos los problemas que puedan tener. Si nos mantenemos, como lo hemos hablado en esta formación, como psicoterapeutas en desarrollo propio, en flexibilidad y libertad, solamente así vamos a poder responder a los mundos que vayan apareciendo. Si nos congelamos, nos vamos a quebrar y reventar.




