
PRESENCIA Y GENEROSIDAD
agosto 11, 2026
SOBRE LA PSICOTERAPIA INTEGRAL
septiembre 21, 2026Es indudable que hoy en día hablamos muchísimo más de salud psicológica de lo que se hacía hace algunos años. Las redes sociales y las tecnologías de la información han facilitado este despliegue de datos que hoy hace que sean accesibles para todos tecnicismos, teorías y formas de interpretación de la salud y la enfermedad mental. Está claro que hablar más de algo no necesariamente hace que ese algo mejore. Es clave que se visibilicen problemáticas que antes estaban ocultas, pero ¿qué riesgo se corre al generar la falsa sensación de experticia que la información disponible puede estar generando? ¿es todo siempre bueno porque se vuelve “viral” o es fácil hablar con propiedad de ello?
Malos diagnósticos siempre han existido. Sea por errores de los profesionales, sea por mala intención o incluso por una exagerada buena intención falta de cautela. La diferencia es que hasta hace algunos años sólo los profesionales con una experticia estaban capacitados para diagnosticar, se confiaba en ellos, aunque el diagnostico no siempre saliera bien. Hoy en día la historia es otra. La disponibilidad de la información hace que cualquiera pueda asumir el rol de experticia y diagnostique desde esa falsa seguridad. O se auto diagnostique. Creo que es altamente ventajoso divulgar y dar a conocer temas de salud, no sólo como estrategia preventiva, sino también como una posibilidad crítica de revisar los sistemas a los que estamos sometidos. A veces los profesionales somos ciegos a ciertas ideas que el público general puede revisar. Esto permitiría avances más cercanos a lo que realmente les pasa a las personas en el mundo actual, más que el sometimiento a los diagnósticos ya establecidos.
Sin embargo, el problema no está allí. Está en que la divulgación cada vez más amplia y exagerada, está alimentando de forma incontenible los criterios ya existentes. En lugar de someterse a escrutinio para mejorar, se están cristalizando y afianzando más. De tal forma, que a hora todo comportamiento parece patológico, todo el mundo diagnostica por doquier, no siempre en aras de la libertad y el desarrollo individual y colectivo. Quizá convenga preguntarnos sobre lo sano de esto en mayor detalle. ¿Son las etiquetas diagnósticas usadas al azar y de forma indiscriminada un camino hacia el desarrollo y la libertad de los seres humanos actuales? ¿Son realmente acertados estos diagnósticos? ¿Podríamos estar amparándonos en la patologización de la vida cotidiana para escapar a nuestra responsabilidad de existir y hacernos cargo? ¿Dónde queda nuestra capacidad de desplegar potencias sanas y por qué no existe un movimiento igual que el del diagnóstico para esto? Quizá, siendo algo paranoicos, habría que mirar a quién le conviene que todos nos consideremos enfermos. A veces, detrás de lo que parece una buena intención puede haber movimientos que es necesario criticar y revisar. Venga una invitación a hacerlo.




