
LA AUTORREGULACIÓN COMO COMPASIÓN
noviembre 11, 2025
UNA ACTUALIZACIÓN VALIOSA
febrero 6, 2026No es tan claro para mí de donde ha salido una moda que considero directamente estúpida. Es común, sobre todo, en personas jóvenes, encontrar dictámenes que les dicen que no deben exigir nada a sus parejas, que no pueden hacer ningún tipo de petición porque esto ya podría considerarse tóxico. Que las relaciones deben dejarse “fluir” (sea lo que sea que eso signifique) y que no podemos plantear ciertos acuerdos donde se establezcan necesidades mutuas. Las relaciones sin límites claros y sin el respeto y cuidado por las necesidades del otro no son más que un caldo de cultivo para el conflicto, proyectos sin sentido y en los que el amor se pierde entre las situaciones de irrespeto o abandono.
Toda relación, cuando así se decide, está, por supuesto, sentada sobre el amor. Sin embargo, es así mismo un proyecto que debe tener dirección y límites claros. ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué quieres tú? ¿Qué quiero yo? ¿Cómo lo transformamos en un sano nosotros? En toda pareja deben ser claras las necesidades y expectativas de cada uno de los participantes y, así mismo, deben ser respetadas y cuidadas. Por supuesto, esto parte de un punto inicial: para poder relacionarnos bien tenemos que conocernos a nosotros mismos. Saber qué es lo que esperamos y queremos en nuestra vida, y así mismo, qué necesitamos y qué podemos dar si decidimos vincularnos. Debería ser un requisito para entrar en pareja el conocernos a nosotros mismos. Una vez tenemos esto claro podemos plantear la conversación: expresar nuestras necesidades y peticiones, así como, escuchar y respetar las del otro. Construir un vínculo implica saber hasta dónde soy capaz de llegar y negociar, así como, hasta donde es capaz el otro. Vamos a tener que dar y ceder para poder recibir. Obviamente no se trata del sacrificio absoluto, ni de vivir solo bajo las condiciones del otro, nos es importante dar con el punto de encuentro. Así, evitamos terminar en un vinculo de sumisión o de dominación, donde el amor, finalmente termine perdiéndose. En ese punto de encuentro surgirán los acuerdos y comportamientos que harán de la relación un lugar propicio, sano y fértil para que el amor se pueda cultivar y cuidar.
Esta es una conversación que no debemos tener en caliente. No durante una discusión. Es una conversación que debe naturalizarse dentro de cualquier proyecto de pareja que pretenda ser sano y adulto. Por supuesto, habrá casos donde nos demos cuenta de que no estamos en el momento para encontrarnos y tengamos que tomar decisiones. Por supuesto que esto puede darnos miedo. Así mismo, podemos encontrar al otro inmaduro y con un proceso interior que no le permite ver la importancia de establecer estos acuerdos y proyectos, esto abrirá la puerta a que se trabaje a sí mismo, o al menos vea una invitación en la situación para hacerlo. No está garantizado que esto ocurra, lo que, de nuevo, nos pondrá decisiones difíciles en frente. Sin embargo, siempre será mejor asumir estos retos y malestares cuando sea adecuado y no esperar a estar atrapados en vínculos poco transparentes, oscuros, donde se nos vaya la vida sin poder vivir en el amor que todos merecemos.




